Sonreía sin ninguna razón, su risa nacía constantemente, de sorpresa, pensaba en que en esos momentos era la persona más loca y alegre del mundo, en otros, le volvió el sentido común, y se auto regañaba, diciendo,.-"que imaginaran las personas escuchando y viendo mis risas y mis gestos, ¡que vergüenza!", luego se daba cuenta: ¿Como me preocupa lo que los demás digan, si yo estoy feliz?, ¡que ironía jaja!".- al rato se contradecía, para ella, era mejor ser una loca y alegre persona, que alguien cuyas estrictas reglas controlaba sus actos...., se detuvo, miró a su alrededor, contempló que la gente caminaba con aspecto decadente, vio en un banco a un hombre, de aspecto vago, que al agacharse recogió una pequeña flor, de color amarillo, un color vivo, que incluso trasmitía alegría, algo así como un rayito de sol en medio de la fría noche, el hombre reía, tan feliz, tan locamente feliz....
Ágata continuo su camino, se dijo a ella misma..., .- "Pensar que la vida es tan corta, la gente adinerada, que solo le da prioridad al trabajo, nunca respiran un momento y se detienen , aunque sea un segundo, para ver las pequeñas alegrías que nos antepone el camino".- , luego recordó al señor del "rayito de sol"..., .-" ese hombre que prácticamente no tiene nada, encontró una sonrisa en una simple y colorida flor...", siguió su camino, y claro, su sonrisa la acompañaba....
La sangre es amarilla, dejate caer.
Los Tres / Dejate caer.
Francisca Natalia.

